
LAS DEMOCRACIAS SE PERFECCIONAN, PERO NO SIEMPRE ELIGEN A LOS MEJORES: Los gobernantes son reflejo de los pueblos
Afortunadamente y a pesar de ciertos desvíos negativos y de ciertos retrocesos, las democracias en parte se afianzan en América y en Europa, y por cierto las campañas electorales cobran especial relevancia, pues a través de ellas es que finalmente se mejora la chance de ganar el gobierno y acceder al poder.
Es así como asesores de imagen, publicistas, jefes de campaña, encuestadores, politólogos, e incluso psicólogos, cobran cada vez más importancia en relación a la estrategia electoral aplicada por las distintas agrupaciones partidarias.
Al margen de los aspectos coyunturales de cada país y de cada campaña electoral, también importa profundizar en la psicología de masas, así como también podría ser interesante hacer un estudio comparado entre distintos países, a efectos de poder sacar eventualmente alguna conclusión general, o alguna enseñanza, o alguna regularidad.
En la siguiente sección se transcribe uno de los tantos correos electrónicos que trata este asunto, y que circulan en estos días, en parte motivados por la campaña electoral uruguaya orientada a la consulta ciudadana del próximo domingo 29 noviembre 2009. Pues ciertamente Internet está tomando sitio destacado en política.
LA OLA DE LOS PRESIDENTES-ESPEJO (mensaje atribuido a Leonardo Haberkorn)
¿Por qué los italianos votan una y otra vez por Berlusconi? Esa es la pregunta a la que intenta responder un reciente artículo del prestigioso periódico Washington Post.
La periodista que lo firma, Anne Applebaum, recuerda que Silvio Berlusconi Bossi está acusado de corrupción, evasión de impuestos, y también de manipulación de la prensa. Este político italiano está enfrentado al sistema judicial, a casi todos los periodistas que no trabajan para él, e incluso a la propia Iglesia Católica.
La propia esposa de Berlusconi denunció su último escándalo: organizar orgías en su mansión de Cerdeña con prostitutas, con bellas mujeres deseosas de trabajar en televisión, y con invitados especiales, incluyendo Jefes de Estado. La denuncia es seria pues la justicia italiana acaba de retirarle la inmunidad, y por tanto este político perdió sus fueros y deberá volver a rendir cuentas ante los tribunales.
Pero igual, a pesar del señalado comportamiento no muy santo y de otros episodios ocurridos en años anteriores, los italianos siguen votando a Silvio Berlusconi.
Applebaum ensaya diversas explicaciones para tratar de esclarecer este misterio.
La periodista recuerda que Silvio Berlusconi emergió como líder luego de que las investigaciones sobre corrupción de los años noventa borraran literalmente del mapa a una generación política entera. El líder italiano llegó entonces prometiendo lidiar con temas en la época considerados espinosos y tabú: la burocracia, y la inmigración proveniente de África del Norte.
Berlusconi es el dueño absoluto de la televisión privada, donde criticarlo en la práctica está prohibido.
Berlusconi tampoco ha dudado en manipular los contenidos de la televisión pública. Además es dueño del Milan, uno de los clubes de fútbol más populares y exitosos del país.
Pero aún así, esto no logra aclarar del todo porqué tantos italianos continúan votándolo, a pesar de la sucesión de escándalos sin fin y de errores políticos.
Applebaum cuenta que la mejor explicación se la dio el periodista italiano Beppe Severgnini.
Berlusconi es un “espejo” de la Italia de hoy, afirma Severgnini, es un nuevo rico como unos cuantos, que no tiene miedo ni vergüenza en exhibirse como tal, que disfruta sin pudores de la vida, que gusta de las mujeres hermosas, que vive con pasión el fútbol, y que es leal con sus amigos a los que defiende incluso de las garras de la propia justicia. Y Berlusconi por todo esto es admirado y envidiado.
“Berlusconi encarna una especie de versión caricaturizada del ideal de vida italiano”, anota Applebaum. Y justamente, porque es una caricatura y una imagen, se le permiten ciertas exageraciones. La gente las escucha, y se mata de risa.
Severgnini y Applebaum muy probablemente tienen razón, y esto puede ocurrir no sólo para el caso italiano y para el personaje de Berlusconi.
Obviamente esta situación no representa un perfeccionamiento de la democracia, sino por el contrario, es un signo de su deterioro.
Pero deberíamos reconocer con sinceridad que muchos pueblos están eligiendo como sus respectivos presidentes a sus caricaturas mejor logradas.
Para bien en unos casos y para mal en otros, un negro por fin llegó a ser máximo mandatario de Estados Unidos y también de Sudáfrica, y un indio gobierna hoy día Bolivia, y un ex agente de la KGB, de mirada gélida y siniestra, preside actualmente Rusia, y una mujer narcisista, histérica, y sumamente preocupada por su apariencia personal, manda y hace desastres y negociados en Argentina. Además un ex golpista tiene el poder en Venezuela, y lo ejerce con bastante discrecionalidad y arbitrariedad.
La democracia a veces también expulsa, y no siempre elige a los mejores, sino a los más iguales y admirados y envidiados por los ciudadanos.
En algún sentido cada gobernante es el espejo de su propio pueblo; en algún sentido un pueblo tiene por gobernante a quien se merece, pues en muchos casos parecería que se elige a quien se desearía emular, o a quien se desearía sustituir.
El caso de Paraguay también merece ser analizado con el criterio que acaba de ser expuesto. Su actual Presidente es una persona que era obispo de la Iglesia Católica y, mientras cumplía estas importantes funciones, seducía y embarazaba a menores de edad. Este santo varón “progresista”, por cierto no reconoció a los hijos que tuvo por debajo de la sotana, y cuando la justicia lo obligó a hacerlo, entonces tomó el dinero que antes había donado al Estado, de modo que hacerse cargo de sus propios hijos le siguiera saliendo gratis. ¿Acaso no es el Presidente paraguayo perfecto para un país donde se piensa que la corrupción y el engaño y el acomodo son sumamente elevados?
Silvio Berluscono Bossi, y también Barack Hussein Obama, Vladimir Vladimirovich Putin, Juan Evo Morales Ayma, Cristina Elisabet Fernández de Kirchner, Hugo Rafael Chávez Frías, Fernando Lugo Méndez. Cada pueblo tiene su Presidente espejo.
¿La regla se cumplirá también en Uruguay a partir del año 2010, donde, a diferencia de Italia, tal vez no se celebra tanto el dinero y el éxito, sino la pobreza, las dificultades, la vida esforzada, a emparejar hacia abajo, a poner el pecho a lo bruto, y a sospechar con malicia de cualquiera que progresa, aunque solamente se compre un par de zapatos nuevos?
Si la ola que recorre el mundo llega también a Uruguay, en noviembre 2009 ganará entonces el candidato que es el espejo perfecto del país en el cual nos hemos venido convirtiendo, paso a paso, desde los años sesenta. Ganará entonces un izquierdista radical y mal hablado y con mala facha, que admira los procesos de Cuba y de Venezuela y de Bolivia, que desconfía de la justicia, y que no siempre dice la verdad porque es muy maniobrero y zocarrón.
Este deterioro colectivo en Uruguay ya lleva décadas. Primero el absurdo e inconveniente clientelismo de los partidos tradicionales, luego la guerrilla iluminada, y luego la dictadura con todos sus excesos y su propia corrupción, y luego el intento de pacificación a través de las leyes de amnistía para militares y tupamaros, que sin duda fue y es apoyada por una mayoría de ciudadanos pero que aún hoy día se discute y se trata de revertir, y además otra vez el clientelismo y la corrupción ahora llevados a cabo también por el Frente Amplio, administración que se siente obligada a hacer concesiones a los sindicatos, y que entonces por ejemplo no duda en destruir y deteriorar la enseñanza pública, rivalizando en este aspecto con lo ocurrido durante el propio período dictatorial.
Hoy día en este Uruguay del fin de la primera década del siglo XXI, se impone el discurso del blanco y negro, se exageran diferencias y enfrentamientos, y desde la máquina de impedir del Frente Amplio y sus sucursales sindicales, se desata la satanización del adversario, se amenaza con la reforma de la Constitución por mero cálculo partidario y para concentrar el poder, y también se usa el clientelismo y el acomodo que desde el llano tanto se criticó.
Y la lista es larga, y no se encuentran muchos inocentes. Y además todo esto va generando también cierta reacción en los sectores que se oponen al Frente Amplio y a la guerrilla nostálgica de sus episodios quijotescos de los años sesenta y setenta. Indudablemente negros nubarrones políticos y sociales se ciernen sobre Uruguay, cargados de intolerancia y destrato y odio y enfrentamiento.
Cierta vez en la televisión le preguntaron a José Mujica qué pensaba de Hugo Chávez. Y respondió: “Para Venezuela está bien”.
Si José Mujica, quien parecería ser el candidato-espejo de una gran parte del electorado uruguayo, finalmente gana las elecciones aquí en Uruguay y comienza a ejercer el poder a partir del año 2010, entonces tal vez alguien dirá en algún rincón del mundo: “Para Uruguay está bien, pues es reflejo de lo que ese pueblo quiere y admira y merece”.
Ya no somos el país que fuimos, ya no somos la Suiza de América, si es que alguna vez lo fuimos.
Algunos ilusos creyeron que la factura no nos iba a llegar nunca aquí a este rinconcito del Plata, pero parece ser que ha llegado, y que deberemos abonarla a partir del año 2010, y al contado, y sin anestesia. Probablemente a partir del año 2010 seremos la Venezuela del cono sur americano.

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